Thursday, April 2, 2015

La Ballena Blanca

La Ballena Blanca
María Antonieta Domínguez
Una noche Nausicaa se asomó al espejo y no encontró su cara. En el lugar estaba haciendo siendo tiempo un rostro de Ballena Blanca. Al poco rato  de fijar sus ojos dijo: .A. Cuando nota su cuerpo entero;  Es una realidad. Esta completa. La sorpresa era feliz. No había sido un reflejo nuevo. Las Ballenas Blancas vistas y sentidas en otros mundos se sienten, luego son. Al encontrarnos solos no son.
Los brazos de la ballena blanca macho se agitan con suavidad como dando instrucciones, no señalan al hablar giran. Sostiene en sus manos un vaso que lleva y regresa a su boca, en continuo, bebe. Pasa por la cabeza de Nausicaa su primer deseo ante el espejo. “Como quisiera que sea mía esa ballena blanca macho”. No es como una ballena que permanece/pertenece en el pasado. Su imagen posa amable, oculta ser débil. El reflejo la simula muy conforme.
Nausicaa de repente cierra sus ojos y se deja ver a la Ballena Macho. Pesa tanto la cabeza cuando se piensan los tiempos muertos. Cuando las cosas no hechas pesan pasan. Oyendo de lejos voces, abre la mirada a la reflexión que continua imaginando.
Vio.
Sintió.
A su mismo tiempo. Una reunión de peces que se escuchan absortos a sus propios pensamientos de la Ballena Macho.  Sordos a los de afuera.
En grupo no son uno.
La Ballena Blanca Macho se transformó en lo que Nausicaa cierra sus ojos. Se hizo distinta. Fue. Posee una seguridad en sí mismo. Por eso están los peces junto a él. Ahí. No es débil. Lo aparentaba. Me despierta a la curiosidad esa contradicción.
Saber.
Habita un cuerpo expresivo. Nausicaa inquieta piensa, eso es un ser dimensional. Ocupa:
Espacio
Ritmo
Adivina
Latitudes
Longitudes va.
Muy dispuesto a las ajenas si las acepta por estar de acuerdo. Falta de lugar volumen, peso de las palabras muere. Peligro.
Desaparecieron.
Opuestos a
La contradicción que establece el circulo, la línea que nos muestra los infinitos tierra. Si gira
El detener lo hace en el estatismo.
La muerte no es un silencio.
No nato.
Lleno de latidos y agua.
Vive su contradicción diciendo si diciendo no.
La Ballena Blanca Macho y Hembra aman sus dos libertades.
La vida y la muerte.
Cargan con obsesión de tan grande su mismo, que demuestran se hacen. Perdiendo el tiempo. Vuelven vientos a su matriz luz. Así se multiplican. Giran el tiempo todo alivia, responsabilizada sus pesos, desplazando precisiones de equilibro magneto-cosmos de la simetría que gira y gira.
Dos.
Las constantes nunca duermen, por eso los seres en la dimensión desaparecen por suicido. No controlan las respuestas que contesten sus deseos.
Libertad para cambios.
Quieren ser libres. Con la vuelta aumentan los sentidos de su límite, son en la totalidad. Saben estar cuando giran, giran. Se quedan quietos en el encuentro del otro. Otros. Ya no viene la muerte a ellos, logrando controlando manía de invenciones nuevas de no tener la suya que coincida con la que es.
¿Quién es?
Niegan.
Afirman.
Amaron la libertad en tal extremo que la dividen en su tiempo, dan cuerpo.
Dicen si.
Dicen no.
Es el salto sobre su barrera.
Miedo.
Duda de si mismo con un acto de valor por los supuestos, son antes y después en su propia reflexión.
Van y van.
Los trae…
Los lleva…
Por eso no se miran a menudo las ballenas blancas. Nausicaa vuela en sus ojos piensa; como deben sufrir las ballenas blancas.
Decidido llegando a el
Pregunta
Le cuesta llegar cerca. Sus risas resoplidos de la ballena blanca macho hacen alejan llegar lejos. Las olas ponen a los peces en la tierra. Los que sobreviven al temor dicen .A. permanecen.
Es una verdad.
Nausicaa escucha el monologo. La ballena blanca viejo habla de orígenes, especies una. Ella no comprende, espera hablar. Los peces poco entendieron. Contemplan la melena del ballena blanco viejo, creciendo a los lados crece hacia arriba, su figura aumenta en proporción, es una larga cabellera que cae hasta los pies, desmoronando en la esquina del mar sobre su cola plantado en eje de su cuerpo.
Sigue.
Habla habla…
Los peces responden si ¿por que será?
Nausicaa se sienta junto a el, hace silenciosos a los otros. Los ojos están juntos. –Me mira la ballena blanca viejo de lado, cauteloso, bovinamente y en la espera. Los cuernos su cabeza son de fuego. Se siente solo en su habla y habla. Ellos no lo saben; yo lo intuyo; las cosas tienen fin. Los peces se alejan cambiando entre si.
Eran solo Nausicaa y la ballena blanca
Hablan hablan.
Ella exhala suspiro que se vuelve risa.
¿Por qué violentas?
Transforma.
Descubre.
No inventes.
Todo es más sencillo.
Mueca adusta, se encoje, amenaza hundirse.
La ira de la ballena blanca incendia los cielos con sus vientos, sacuden el cuerpo del otro ser. Los escalofríos que avisan por su cuerpo impresión, impresionan: la ballena blanca se agoniza; está agonizando.
No siente.
Se defiende…
Yo estaré aquí hasta que mueras ballena blanca viejo.
 Su voz contesta estrangulada, los brazos cuelgan con ojos que miran hacia arriba, grita suspirando fuerte.
El hombre me mata a la ballena blanca día en día.
Ballena blanca macho no lo entiendes, me voy de donde viene el otro lado del espejo. Aun no háblame Nausicaa.
A la ballena blanca no la mata el hombre que anticipa ser a su tiempo, te desunes solo.
Creas la vida al detener la muerte.
Creas la muerte al detener la vida.
Los demás haciendo igual. Donde te paras comienzas, tanto te amas a ti mismo como quieres que te amen duele…
Amas aun.
Dos ojos ven sobre la arena, buscan, sus bocas corren asustan, restos de ballenas adolescentes; no encuentran el mar. Su cuerpo fue lo inútil, cuelga el cuello de una mujer blanca, con el labio abierto entra. Recorren los polos a la misma hora, sueñan despiertos.
Velan.
Es el vientre de la ballena negra inmóvil que espera para estar. Al mayor lo mata la minoría, en su mayoría no puede. A combate entre ellos se defiende, la forma violenta del martirio, para volver uno dando al dos. Alarga sus brazos, desaparecen a la misma hora.
La ballena blanco macho se toma el vientre y ríe, risas del amor por su propia vida. De manos lo hago que ría –diciendo- no se ama. Como los cambios continuaron, la ballena viejo dobla la espalda encubierto, se acerca a Nausicaa. -¿Qué quieres?- Yo Nausicaa seguir hablando. La ballena blanca macho olvida, llena el vaso vacío, lo lleva a su boca. Sonriendo como duda alegre a asus ojos incierto de su duda que lo hace vivir defensas, intenta, siente transformaciones de persona.
Hablemos.
El, estamos solo tu y yo. Ella somos tu y yo en el mismo respiro. El no la ve; busca el horizonte añora olvido olvida a los otros su propio encuentro, su voz contesta pastosa entre dientes y espirales medias, los ojos entrecierra viendo aun cortada a Nausicaa.
No creo en mi porque no creo ella;
Te reflejaste te reflejan, al proyectarte los otros te proyectan.
Eres una perspectiva mal empleada
Amas a la línea que no acabe
Y la acabas a todas horas
El ritmo se contrapone liga, continuando en su movimiento cambia gira
Tu vives juntos ritmos
Conocimiento
Desconocimiento…
Pugnan el desacuerdo entre tu y las cosas, das a unos menos… a otros mas. Te dices uno, unes y desunes para unirte. No sigas a todo tiempo rompiendo días. Cuando lo hagas tuyo el nombre acepto decir que estas solo, mientras tanto todos somos todos. Yo soy la portadora de lo tuyo. Tu no portas los que te dio antes que a mi, lo destruyes… tus hijos. Tus mujeres destruyen siempre tiempos absuelven que les maten a los hijos en tu disfraz por acumulamientos de las cosas, las ideas que provocan estallidos. Tu y las ballenas macho se preguntan de dónde vienen. Buscan la libertad liberando vidas o las suyas, al equivocarse significan los supuestos, crean el destino perdido. La poca importante de alterar el orden que va después, para poder ser antes; en la irreflexión que los une. Llevan la muerte en ti, inalcanzable no la sientes. Las palabras asesinaron a todas horas en sus tiempos de uso, viviendo al pronunciarlas todo muere en instantes que nunca están. El ser y conocerte te hace continuo.
Continúa…
Si te empeñas en llamarte de una manera hasta, y si te encuentras ya no le pongas nombre inútil. Así impones tu forma al unir las cosas que sufres de la desunión. No debes preocupar tu muerte, no la sientes otra vez.
Es el más el hombre que la ballena blanca animal.
Él vive de ti.
No tú de él.
Por orden de importancias en su plazo; cuerpo del tiempo. Se come tiempos sus hijos, debe terminarse en su cuerpo.
La nada es solo la muerte innecesaria de la que crea el en las manzanas. No podrá resucitar en los momentos de su sueño porque no vas a estar tu ballena blanca animal, muere para que el aprenda. Las situaciones emergen lo cambian. Deja que siga destruyendo y engendre su miedo.
Odio amor amor.
Transforma, iguala, repartir, libera algo nuevo, su concepción tan equivocada, se cree distinto entre sí, sin conocer los equilibrios que recibe el amar.
El hombre como tiene padre al que se escoge, viste entonces semejanza idolatría cosas objetos humanos. No mira a sus valores ajenos. Por no entender limita. Hay madre anterior al padre si te explicas la contradicción. Tiempla a sus hijos con pruebas difíciles, obtiene el mas de los espacios y la roca dentro de su tiempo tiempo.
¿Y el dolor? –pregunta la ballena blanca viejo bajando las comisuras de sus labios, nadan lágrimas. Es para hacernos vencibles – dice Nausicaa y se levanta.  –Me duelen las piernas de estar sentada. Siempre se tiende cuando la ballena el macho.
Puedes crear el gusto; sacar nuevas reflexiones; si no inventas. Seré siempre una ballena blanca el macho y se golpeó un trueno. Debe estar sola, hablo engaño, queriéndome hace, cree ser fuerte y ser feliz. Soy aun la ballena el macho.
Nausicaa va sobre, cuando termina el mar, la superficie la de afuera. Sin saber ocurre. La ballena blanca viejo viene en grandes trancos desplaza cantidades de agua por el camino. Nausicaa sorprendida de su fuerza se deja seguir. Estando derrumbado ahora corre. Se olvido que las ballenas blancas mueren.
Hambre
Hombre
La ballena blanca macho cubre con el cuerpo, bajan al fondo del mar. Silencioso hace un hijo.
No me ama.
Siente.
Perpetúa su especie, son instintos su renovación. Yo soy de la tierra el de otro mar. Ocuparon la noche marina venciendo el  cansancio; es la muerte que cambia las cosas. Duerme y despierta sola. En el fondo del mar es oscuro. Manda sus ojos a buscarlo, espera que la ballena blanca macho vuelva, si la encuentra.
Paso el día de noche en el fondo del mar. La noche sigue llega. Juegan como las primeras anteriores de la primera. Sus cuerpos se unen palpitan, apartándose como bofetadas dicuten. Ella dice no a todo lo que el dice no diciéndole si. La ballena blanca macho le pega con la cola, la barre con el viento de sus ojos cerrados. Ella salva a sus pies resiste; después de tanto es una posibilidad. La alegría se oye dentro de toninas que ríen de la tierra. Empieza y desaparece… amanecer. Caliente un calor entre las piernas sol y luna a los lados del instante. Ahora espera. Quiere a la ballena blanca para vivir su tiempo. Soñando de día así vela. Esta arriba cuando comienza el mar, no son los peces que escuchan tampoco conversaron, persigue el uno al otro el mayor se come al menor; todo la contradicción.
“Qué bueno que es grande la ballena blanca para no sufrir su muerte”.
El sintiendo la encuentra. Juegan.
En la tercera noche surge el acuerdo se ocupan bajo las lluvias.
Mareas altas.
Bajas.
Movimiento en el movimiento de los movimientos que al ascender llega. Nausicaa no duerme, quiere estar segura de que la ballena blanca macho va a quedar. Hace deshacer la orilla que los separa. Con los ojos muy abiertos dentro la vigilia parpadea y mira su rostro la reflexión: “como quiero que sea mía esa ballena blanca”.
Negando su espejo, niega su reflejo. Las ballenas son yo la encuentro aquí luego serán.




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