Saturday, February 14, 2015

Corazon de Pollo



CORAZON DE POLLO
MARIA ANTONIETA DOMINGUEZ

Lanzada por las continuas miradas a  la hora del recreo, un día sostuvo los libros y la sorprendió un beso. El primero. Tenía quince años. Regreso a su casa como si viviera en otro mundo. Acabaron sus problemas. No pelea con las hermanas y es buena con los padres. Ha encontrado un lugar en donde vivir y ser feliz.
El asunto del lugar en donde vivir y ser feliz dura unas semanas. Inesperada lucha deportiva corta su destino. Estaba muy segura. Queda esperando cartas o noticas de su vuelta. No llegaron. Conoce un miedo nuevo. Hace o puede deshacer las cosas. Ya no piensa de si mismo por si mismo, se piensa como se piensa, piensa el otro. De amarse paso a no amarse. 
El espejo cobra importancia, denuncia cambios. “¿Serán sus cejas tan pobladas?” Siendo bonita no refleja tan bonita. Pleito con las hermanas y sus padres han cambiado. Como poco. Las nuevas cejas despobladas enojan a toda la familia. Amenazan errores en el camino. Los hombres e hunden llevándole alientos y palabras, síntomas de mala salud o corazón de pollo dice el abuelito.
Una mañana dispuesta a no despertar más, llega la voz del ausente. El “bueno” incendia sus ojos, saltan festivos. Regresan días conocidos. El otro mundo se apodera, brilla sus cabellos y al espejo regresa un rostro muy querido. Tregua familiar. Es bonita, para ser perfecta solo falta ser famosa. “Mañana regreso a la escuela, pido perdón a mis maestros y estudio tenaz.”
La cita es al oscurecer, en el parque de los colorines. Mientras consume las horas, evoca a su perro muerto, una pulsera que perdió en el mar y las cenizas de su abuelita, reposan en providencia. Sorpresa de sentirse sola estando la familia en casa. “No llegaron cartas ni noticias de su vuelta” Por la tarde baila; baila tanto que una antigua nostalgia a punto la hace olvidarse del campeón. ¿Por qué mama no me deja ser bailarina? “Ser, ser, seré esposa y mis niños tritones”.
Inquietudes graves. El de la cita no aparece. La espera cancela la esperanza, las cartas no se perdieron en el camino. El crepúsculo decolora el satinado de sus ojos verdes. Se miran grises. “¿Y si oculta el vuelo de mi nariz?”
Lo escucha venir por la yerba. “Me dejo caer en sus brazos desmayada y reposo allí, dormida”. La banca es dura. Los arrumacos del tritón forzudos. Hace amagos. Juro a sus padres conversarse inviolada. “Si tropiezas no hay boda y tendrás que trabajar o aprender bien las matemáticas.” Deplorable porvenir.
Las manos frías advierten que algo cambió. Todo cambió. “Pudiste saber que no estaba muerto por las letras de la imprenta, circulaban a diario con mis triunfos” “Una tarjeta postal para que supieras que yo aún vivía”. El ríe  a un silencio que engulla lágrimas sin ruido. Parten por distintos caminos. Entrena para los mundiales.
Bajo lámparas eléctricas, que iluminan guantes, paraguas, baratijas, cosas que se rompen o se acaban, observa un reloj, le recuerda el mediodía. Las horas se vuelven una larga. Vive el embrollo del pasado a medias. Fue dificultoso. La muñeca de rizos negros nunca llego. Antiguas tías auguraban mal destino por correr en la bicicleta de su hermano. Atardeceres quietos; sonrisas de sus padres a destiempo. Olvido de un cuaderno, late fuerte sentencia estéril. A la Memoria así borra un rostro de maestra inquisidora. El año quebrado. Los dulces de lecha ya no saben a canela.
Sin levantar la cabeza lo decide o es como uno quiere o no se acepta. El embrollo se completa. Muchos piensan las cosas no están mal.
Un cortejo triste y delictuoso. Los padres mostraban sorpresa y sus caras eran de marfil. No entendían. Tampoco los hermanos. Ni los que leyeron la noticia. El abuelo resignado dilucida; no saben esperar y son asustadizos, por eso en provincia les llamamos corazón de pollo.

1 comment:

  1. muy agradecido robin, es muy bello y la foto me trajo gratos recuerdos. hay que proponerle a qk que publiquemos los demás en un blog suyo, ella los tiene todos, creo. abrazo

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